Tú que en la noche
eres tempestad que quema
y que de después te recubres
cuando en las horas desveladas
torciendo tus sueños
las sombras de mi pensamiento escuchas
observa
el silencio te habla de mi.

Este amor de la nada salido,
que no se extingue y busca
vigor en un hilo de voz,
aquel mismo de cada día
de cada instante y de cada respiro,
susurra de mi.

¿Y tú, lo escuchas?.

© Greg D.