Para ti, Martha Orozco Felguerez
Donde quiera estés.

Te he recordado al amanecer.
Tu rostro querido ha regresado
en la inconsistencia de gritos ahogados
por la larga ausencia. Airado despierta
este sentimiento y rindo homenaje
a nuestra amistad, que olvidé en tumulto
de supervivencia. Prisa que arrasó con
sueños de triunfo. Tiempo de luchar
malogrado  empeño  logró,  separar.
Me volvió a un ayer, enterrado en montes
de olvido y pesar; no sé aún, para qué.
¿Sabes? Recordé cuando al atardecer
hasta tu oficina te iba a recoger. Las dos
hermosas, jóvenes graciosas, platicando
cosas que íbamos a hacer, sueños que soñamos,
amores perdidos, niños, ralos presupuestos,
sentadas,  tomando  un café, o en el delantero
asiento de tu auto, pláticas eternas
en que componíamos un mundo al revés.
Un rompecabezas que armábamos siempre
uniendo las piezas  en rítmica fe, para
al separarnos luego apresuradas, guardarlas
en claro desorden y encontrar pretextos
a citarnos la misma semana, en otro café.
Charla interminable, adiós suspendido,
el auto encendido, tiempo que en versos
hoy te han retenido.  No imaginas cuánto
desearía a tu lado tomar un café, mirarte
a los ojos, enjugar tus lágrimas, volvernos a ver.
Compartir tu canto, reír con tu risa,
como hicimos antes, sorbiendo… cafe.

Yolanda Arias Forteza

Julio 8, 2017, 18:30 hrs.