Al alba saboreaba aún tus labios
y miraba tu inocencia en el sueño
en el vientre aún todo tu fuego
que inflama en el sol de hoy al amanecer
el pecho estallaba al poner tus manos.

Sentí que en mi cuerpo rondaban
Caricias, el vientre en seísmos
se me despertaba, sopor de delicia
que en mi se inundaba, urgida
explosión, que me desvelaba.

De la prisión liberaron mi cuerpo
y el temblor turbaba mis sentidos y gozaba
de ligereza y del entorpecimiento desvanecido
pequeño tizón sacudiste mis miembros.

Un sueño de besos ronda mi memoria
En que me desvistes de tantos temores
Y desnuda toda, llena de ilusiones
Te beso saciando esta sed enorme
Que tengo de ti. Bésame la boca,
Llénala de flores, de rosas, de espumas
De extraños sabores, llénala de aromas.

Y esos besos,
tus besos a decirme de amor
y de belleza
vistieron de preciosas
libreas desnudez inesperada.

Sorbe con tus besos jugos de cereza
Que temblando toda, espesa en deseo
Exudo en la rosa, que llora por ti.
Que no quede espacio ni aire
entre los dos. B aja, sube espera,
que por los peldaños de mis escaleras
bajas a la hondura de húmedo jardín.

Devoré pasión y pureza de esos tus besos
que de mi cuerpo nutrieron tus esperanzas
de amor eterno en un lecho que fue tu casa.
Y mientras todavía el alba no te despertaba,
el calor de tus miembros he saboreado
llenando antes los míos de tu gracia
y de tu rostro robándote caricias.

Siémbrame de rosas, déjame mojada
Hasta la alborada en que enamorada
Abrazada a ti, te muestro puedo amarte
En tiernas caricias que no tienen fin.
Bésame a llenarme de agua iridiscente
A que quedes mío, sin que estés… aquí.

En esa noche escribí cada liberación y goce.
¡Ese día y en la noche!

© Andula Agapimu & Greg D.