De ser mujer, no sé lo que sería,
lleva algo de esa saña que da la mala vida
hecha veta en el pecho,
grave la voz, burlona la mirada,
lleva las uñas afiladas y en el cuello,
un aroma dulzón a “nomeolvides”
de imitación la lengua y los zapatos,
la hombría entre las cuerdas y el hastío,
lleva el amor propio y resentido
de esas almas tiernas y canallas
en las que el dolor es pan comido.
Lleva un poemario, un miedo, una cometa,
un calendario, una navaja, una violeta,
un par de alas lastradas y un crespón.
Juega una paloma a ser halcón,
de ser mujer… no sé lo que habría sido.

I.S.M. 1 de julio de 2017

© Isabel Suárez Mtnez- Cruz