Con temores malsanos de pecado
y miedos incrustados en las jalmas,
amputaron las alas de unas almas
con rancio mal hacer, intencionado.

Fue el sentido de culpa programado,
la borrasca expiatoria de las calmas,
dejando encorsetada, glorias palmas
de martirio, por casto en lo castrado.

Llenaron de mentira las conciencias
los rancios de un pecado, malparido, ,
curas fachas, de torvas apariencias,

sostén de aquel caudillo, envilecido,
que vendía la virtud a conveniencias
queriendo hacer cadáver del vencido.

Autor: José Salas Salas
Barcelona 29-06-15 (Es)
Foto: De Internet.