ENTREVISTAS

-¿Cuál es el signo que más compra?-pregunta el periodista con mirada inocente, bastante joven, con aspecto estudiadamente conservador. El estilo reposado, y, a la vez, sofrenado de sus preguntas, le valieron la fama de periodista inteligente, perspicaz.
-Acuario- responde el astrólogo entrevistado… Un cincuentón, viste como el conde Drácula, lleva sus cabellos artificialmente rubios, dirige los ojos vivaces, hacia las cámaras y despliega los labios gruesos en generosa sonrisa cuando no hay motivo para eso. Se hizo famoso por la palabra fácil que atrae la atención, y las pavadas que dice con absoluta seguridad.
Detrás de la mutua cordialidad, ambos, en sus respectivos cosmos, compiten en juego de seducción, dirigido a los espectadores. Crean un clima especial.
Hay otras preguntas hueras y respuestas maravillosamente precisas en su vaguedad; sonrisitas cacareantes del anfitrión, aleteantes manos suaves del invitado. Transcurre el programa en un tono discreto. Los dos están sentados a una mesa negra y redonda, frente a frente, bajo los potentes focos de un casi desnudo estudio de televisión, expuestos a miles de miradas anónimas, algunas cándidas, irónicas, otras, todas participantes por la vista y el oído, a de un espectáculo singular. El espectáculo de dos seres humanos reunidos, interrelacionándose el uno con el otro, desde capullos de frivolidad, cada uno jugando un personaje, para satisfacer a los otros.
Termina el programa. Se apagan los potentes focos. El entrevistador y el astrólogo se saludan brevemente y parten hacia sus miserables yos, tan miserables como los de miles de espectadores, quienes, escépticos o creyentes, comparten el mágico esfuerzo de atracción.

© Alicia Ferró   
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