Como una pestilente sanguijuela,
la noche puso pie en el escenario
y la “obra” magnifica… su rosario
al verbo, clavando-le una espuela.

Los versos soliviantan la clientela
razonado en genital… estrafalario,
mudo bardo, cerramos un calvario
enterramos al muerto, sin esquela.

Con papel de fumar, tomo la pluma
al decirle a un ministro compungido,
que lavo mis tercetos, con espuma

y añado en los cuartetos tal pulido
para darle ese aroma que rezuma
el gusto que bien sabe al malparido.

Autor: José Salas Salas.
Barcelona 25-06-16 (Es)
Foto: De Internet.