Un hombre a la nariz bien adosado,
el Góngora sayón, el cura escriba,
pirámide que puesta… panza arriba
el Quevedo, increpaba descarado.

Fue una guerra de verso descocado,
del creador de la alquitara pensativa
queriéndole arrastrar… en la deriva,
a este abate, con verbo despiadado.

Ramilletes hediondos… de violetas,
las bilis de un ingenio erupcionado,
fue cruenta munición entre poetas

en las guerras comunes del dorado,
disparando virulentas… sus saetas,
unos bardos del verso envenenado.

Autor: José Salas Salas
Barcelona 27-06-14(Es)
Foto: De Internet.