Cuando cierro mi templo
de rimel negro.
Respiro profundo
y te busco,
te busco en lo más intimo
de mi sexo
con los labios sedientos,
en los rescoldo de un fuego
casi extinto, casi muerto…
y te encuentro,
te encuentro entre vagos recuerdos,
y te respiro de nuevo
con los labios sedientos,
trémulos
y tus manos,
tus manos me acarician de nuevo;
aunque te hayas ido.
Sigues… ¡ sigues vivo !
aquí dentro, en mi pecho
en mi fémino deseo,
en mis recuerdos
y te amo de nuevo.

© Hergue Azul.