Se expande la oscuridad
entre un escalofrío de cera
y un reencuentro de labios.

Soy huracán subyugado
cuando estalla tu sexo vigoroso
y soy entre tus brazos
agua del oasis

Somos lluvia de estrellas
que llueven lentas
entre sabanas de ganas
a satisfacer placeres escondidos

Sedienta del licor de tu cuerpo
nada me alcanza
en nuestras horas
sin tiempo,

Somos almas solitarias
carnes insatisfechas
en busca de placer nunca conseguido
pero siempre perseguido

Cuerpos buscando guerra
haciendo de quimeras
y espejismos
sensuales fantasías

Y la noche
no…
¡La noche…
no es suficiente!

Estos gritos callados
que muerden, de deseos
inquebrantables, sin consumar
¡no basta, ni la gloria con su infierno!
solo hay labios sin besar.

© DuMaAr