Llamo por el gato más allá de la calle
mucho más allá,
no responde
pero observa.

Lo admiro por aquel paso suyo vacío
extraño al mundo
errante, como los pensamientos,
pero es él,
con los bigotes imponentes, perfectos
con aquella luz en los ojos
que esperas toda la noche,
y ella te ve… también él.

En las mallas de hierro
no pasan las manos,
y afloro el muro
y afloro su pelo.

Se curva
restregando las ideas
dentro el cuarto,
sin puerta.

La atmósfera es grave
permanezco quieto,
me relajo…
el gato está en casa,

Si, si…
en aquella casa allí abajo
aquella color bermejo
más allá de la calle.

© Greg D.