Octavo cigarrillo apagado en el cenicero
y esa voz que desata todo escrito
esta noche no me dice nada.

Me esfuerzo en el silencio
pero la inspiración no me susurra esta noche.
Un cenicero lleno y al igual que en mi mente
enfrente mía la tortura poética
de un papel en blanco que no se llena
y un lápiz que esta noche no escribe nada.

Lo tengo todo.
Un corazón roto y roto en millones de afiladas astillas
lo he roto yo a martillazos y día a día.
La soledad que duerme conmigo
y me cuenta siempre antes de dormir
que un día no despertare
y me encontraran solo.
Tristeza, mechero, ansiedad y tabaco
son cuatro cosas que nunca me faltan.
Necesidad de llorar y menester de escribir
para seguir guardando lágrimas,
aun sin saber porque las guardo
ya que nadie las ve
ni tengo espejos en los que mirarme.
Pobreza, penuria y carencia de todo.
Un sueño famélico de felicidad, amor y riqueza
pero las uñas de mis manos están negras de la roña.

El ultimo cigarrillo
y la inspiración esta noche duerme sola y llorando en otra habitación
a infinidad de distancia de mi cama, mi soledad y yo.

Esta noche no hay palabras ni poema.

Esta noche no soy poeta.

Esta noche me quedo para mi el dolor.

© J.J.