Las almas buenas se encuentran
aun cuando nadie lo pida
te busco en la niebla de los valles
en las azucenas de mi huerto
te busco, te sigo, te llamo,
en la fragilidad de las mariposas
y en la espuma de los mares,
en la dureza de las rocas,
ojeras que ha dejado el insomnio, señal de que el sueño me abandona
los nogales y laureles despiden sus aromas añorando al pasado tierno y áspero como siempre es,
como siempre ha sido!
quiero confundirme con el dorado del trigo en tus cabellos,
besame enloquecido
hasta que la noche se anuncie
y estrene su diamantado vestido negro, quiero de techo tus ojos
y de frazada tu cuerpo!!!

© Silvia García Sandoval