Entre el azul del cielo
y el añil de tu mirada
un infinito aguarda por mis fantasías,
no me impaciento y llego,
dejando fluir lo que imagino,
como brote de agua
bañando al mismo río.

Se desnuda mi inventiva
ante tu azorado ánimo,
compartiéndote mis anhelos y deseos,
intervienen mis instintos,
reverberando la voz de tus silencios
al son de mi respiro,
aspiras lo que concibo.

Un destello de lascivia
se desliza alevoso por tus ganas,
deshilándolas, embriagándolas
con las uñas de mis afanes,
sorbes y tu sorbo
ensordece al eco del sosiego,
aturdiéndolo sin confusiones.

Sí, no yerro…

Simplemente incito a tus motivos
con mis motivos, ya míos, ya tuyos, ya nuestros,
entregándonos, escuchas al ímpetu de mis ansias
resuena… Intranquilo, ufano
y… Explotas en mis brazos
revelando al mismo tiempo
el canto de tus convulsos jadeos.

© Rosario Salazar