Apareciste un días sin más.

Cuando te vi, me paré,
Alguien distinto llegaba.

Ese respeto, esa disciplina.

Y pensé, no es igual.

Pasaba el tiempo
Fiel y leal compañero,
Pasaban los días
Pasaban los años
Y tú, seguías
A mi lado.

Un día sin más
Nació algo,
Sin etiquetar
Sin darle nombre.

O quizás sí,
Respeto
Admiración mutua
Entendimiento,
Complicidad…
Nuestras miradas
Lo decían todo
Sobraban las palabras.

Tenerte a mi lado,
En la misma cama
Con nuestros cuerpos
Pidiendo calor
Y aunque
Los instintos animales aullaran,
El respeto
Siempre estaba
Y las noches
En vela pasaban.

Un día, un beso
Y mi razón se descuadraba
Pero nuestra amistad afloraba.

Y como dos niños,
No seguimos
El hacer de los adultos.

El amor verdadero
Es cosa de almas
No de cuerpos.

No entiende de reproches
No entiende de privar libertades
Solo entiende
La felicidad del otro.

Y por eso,
Mi amor por ti,
No es egoísta
No es habitual.

Se, que aunque no te vea
Estés en la distancia
Yo seré incondicional contigo.

No me importa
El camino que elijas
Pues yo estaré ahí.

Y si eres feliz
Yo también lo seré.

Para ti, siempre tendré
Mi agradecimiento,
Has hecho que con todos mis defectos
Me sienta fuerte
Y vuelva a creer en mí.

Mis últimos años fueron difíciles
Y necesitaba
Que alguien me diera el valor
Y la fuerza para volver…
Y gracias a ti
He vuelto.

Entiendo la vida
Como una lucha constante
Ya no tengo miedo
Por eso estoy en deuda contigo.

No te comparo con nadie
Familia, pareja, amigos…
Eres tú.

La persona que ha hecho
Que vuelva a creer en mí.

Si ahora mismo me tuviera que ir,
Me iría con orgullo y feliz
Pues vuelvo a ser yo.

Soy feliz cuando estoy contigo
Y no pienso, no analizo,
Simplemente disfruto
Me siento bien
Me haces sentir mejor
Importante, querida…

Siempre estarás
En mi corazón y mi mente
Porque eres único
Y sobre todo
Lo más especial
Que hay en mí.

Te quiero como quieren los niños
De Verdad.

© Kassandra