Abismo su cuerpo maduro y duro
casi marmóreo era allí al resplandor de la luna
los ojos cerrados de ella eran en un sueño deseado
él miraba aquella mujer
la deseaba, la amaba… era suya
ahora el mundo seria entrado en sus cuerpos
habían sentido fluir energía y placer
¡Todo habría sido maravilloso!
Silenciosa la manos acarició la piel
responde al toque tiritando
y pareció que ella abriese la belleza a la vida
la exquisita sensación que el placer
seria entrado en ella con fuerza
lo hizo sobresaltar y se volvió grito
La luna escuchó
la mano se paró
el corazón enloquecido
¡La carne descubrió un abismo de placer!

© Autor Anónimo  (España 2)