Escucho el trajín del día
Que comienza aparejado
Con risas y algarabía,
En tránsito desquiciado
De automóviles en vía.
Esta mañana, tardía
Me he desperezado lenta,
no  me encuentro en la alegría
ni en mayor divertimento.
Reflexiono, qué es mi vida
Si no una rueda que gira
En espera del  momento
En el que me encuentre arriba,
Oteando en el horizonte
Buscando en el firmamento
Un algo que me motive
A continuar en la brega
En la batalla ferviente
De descubrirme en silencio
Y esforzarme hasta el cansancio
En mil tareas que me impiden
Volar hasta el infinito
Indagando en las estrellas
Dejar atrás lo finito
A luceros preguntarles
Cuál la razón de la vida
Para qué mi nacimiento.
Por qué desvela mi alma
Por qué si nunca, lo… encuentro.
Gira que gira la rueda,
Enmohecida, chirriante
Rueda que rueda expectante
Sin que logre contestarme.
Habrá un momento preciso
En que la respuesta tenga
Sólo espero que sea un tiempo
En que estar arriba pueda,
A vislumbrar el camino
Pues, estando a ras de suelo
La rueda de mi destino.
Es queja,  de desconsuelo.

Yolanda Arias Forteza
Mayo 20, 2017