En el negro de la noche
en lo oscuro de una cueva
donde no germinaran rosas
en el rincón de una puerta
y que solo la luz
de un cometa
lastimara nuestros ojos,
te he buscado
en el negro manto del cielo
en mis labios secos,
y en mis manos apretadas
te busque en un alma buena,
noble, inquieta
nunca te encontré
ya no te busco
te perdí aquel día
en que te fuiste de ti
abandonando senderos
que la locura trazara,
¡el amor es, o no es!
y solo quedó el legado
del adiós, en cada amanecer…

© Silvia García Sandoval