Bello:

Grandecito es al completo, a veces sabe portarse como es debido y muchas otras, se atasca como las farolas…

El Despiste del Revés, es grande y es pequeño, diminuto en la mayoría de las ocasiones, se amontona cuando le repican más de la cuenta, y se vuelve menudo, al dejarle por imposible y no hablar con él, cuando se ignoran las contradicciones, y antes de machacan las oportunidades.

De todo se aprende a razón de no saber ver a tiempo, que los tiempos son diferentes y se omiten sin querer las contraseñas contrarias.

¡¡Cuán fácil sería hablar las cosas que tienen sentido común y muchas veces a cuadro a te dejan más de una vez, y sin pensarlo metes la para hasta el hondón, sin poder recuperar esa razón que un día se equivoco sin saberlo y sin tener la noción de hacerlo!!

Esconde su cabezota y no da sus teclas a torcer. Es cabezón y terco como un asno, atolondrado cómo un capirote… pero sólo con el dedo corazón corre que vuelan las letras y todas a la vez salen corriendo queriendo llegar antes que las otras.

Rapidez de su armazón, el que teclea más veloz que un Gavilán.

Las teclas del día a día, son ágiles viven con el despiste colocado encima de los hombros… y eso que últimamente se deslizan de poco en poco, sus dedos no se colocan bien y va saltando las matas del saber torcer las miradas de aquí para allá y de allá, para acá.

Traviesas se despiertan y no tienen noción de los desbarajustes que cometen, son inocentes las pobres.

Trenzas va tejiendo en su agradable caminar por los antojos de la vida disparatada, esa que se deja apelmazar por los contornos del pensar exacto, el que a veces quisiera discurrir y… otras lo consigue a medias tintas con la Luna, que cascabeles lleva en sus viajes astrales alrededor de mundos de interés coloquial.

A cuadros le salen las historietas con semejanzas del alto copete, mirando de reojo los descansillos que están al caer, para relajar ese peso del observarse y no caminar.

Siguen intentando ver la senda correcta para llegar con el tiempo definido a las fiestas del lugar.
La chica, la alta, la sencilla, la revoltosa y la tranquila, todas a una, pero por separado. Sino, sería el gran caos al juntarlas al unísono.

Mejor una a una y separándose varios meses entre ellas. Eso sí, las fiestas más alegres de todas son dos de ellas… La Chica y la Revoltosa. Las otras habría que darles un toque de atención, pues mustias siempre parecen ser.

Palencia, domingo 22 mayo 2017.
Prosa Poética 2017.
©Mía Pemán