Recordando Mi Cisne Blanco en el Día de la Madre 2017


Recuperando a “Mi Cisne Blanco”, con mis manos entre sus manos…
Me vino a pedir con ese dulzor… entre sus lágrimas:

¡Coge mi mano y apriétala con fuerza
Ese será el recuerdo que tendrás de mí,
Tú apriétala que así te acordarás de ella…!
Entre lágrimas conjuntas esas frases pude oír,
Son el sabor amargo de la distancia
Que acerca sus fauces al extremo contrario,
Y osa pisar entre sollozos las tensiones del pasillo
Que la antesala nos puso de por medio.

Mi mano en tú mano, es mi vida anterior
Que se acerca muy lentamente
Para tratar de mostrarme aquél camino
Que un día dejé en la trastienda
De mi infancia y juventud retenida,
Tras los tiempos innecesarios
Que la vida nos ha llevado fuera
Al incesante alcance de las malas lenguas,
Que ni tan siquiera ahora saben salir airosas
Teniendo la verdad sobre sí mismas
Tratan de hablar lo que nunca conocieron,
Y sin embargo… las muelas no les duelen.

Mi Cisne Blanco… ahora ya te tengo localizado
Y podré verte de vez en cuando,
Te encontré con las plumas mechadas en rubio ceniza
Un color que nunca ha sido de mi agrado
Ni tampoco del tuyo, pero mira por dónde
Que ahora lo llevas puesto por imposición,
Algo que nadie se ha dado cuenta de ello
Ni tan sólo te habrán preguntado…
Si te hubiese gustado lucir ese platino sucio
Que a ninguna de las dos nunca nos agradó.

¡Coge mi mano y apriétala con fuerza
Ese será el recuerdo que tendrás de mí,
Tú apriétala que así te acordarás de ella…!
Entre lágrimas conjuntas esas frases pude oír,
Son el sabor amargo de la distancia
Que acerca sus fauces al extremo contrario,
Y osa pisar entre sollozos las tensiones del pasillo
Que la antesala nos puso de por medio.

Aquel cisne blanco que yo un día quise olvidar,
Ahora lo he tenido tan cerca de mí…
Que el corazón se me ha salido del sitio,
Es esa añoranza que se viste de rubio ceniza
Que entre mis recuerdos su pelo negro azabache era,
Y ahora… ya ni recuerda su nombre…
Porque le han hecho olvidar su trayectoria,
En esa vida que la obligan a salirse del pasado
Y si la acercan al continuo sinsentido del olvido.

Los recuerdos andan cabizbajos y en las tinieblas,
No saben que del rumor ajeno
Todas las pulgas son extrañas criaturas,
Mientras el sentir cotidiano nos duele
Más cercano tenemos el sentimiento extraño,
No solemos saber pensar nada más que en nosotros mismos
Pero, cuando nos tocan la fibra más fina…
Esa emoción se acurruca y gime su dolor particular.

Mi Cisne Blanco de mechones azabache negros,
Como el tiznar de las pizarras de la antigua escuela
Así tenías ese pelo domable y agradecido
Que siempre sabías con destreza peinarte,
Tus manos de fina patena
Sabían hacer infinidad de maravillas,
Nunca te equivocabas siempre acertabas
Y eras esa persona que lo arreglaba todo…

Igual cogías una aguja con hilo
Para coser lo que la tijera cortaba,
Que las herramientas en tus manos
Llevaban la voz cantante en los estropicios del hogar,
Con agrado y sabieza lo camuflabas
No te cansaba esa destreza innata que tenías.

Tan sólo hubo alguien como tú
Que sabía casi lo mismo, unas veces lo destrozaba
Y otras al final conseguía acabarlo a la perfección,
Esa fue tú segunda hija “Chelo”
Y las dos erais las mejores “manitas castellanas”
Que anidaban los arreglos y la sabieza familiar.

En la onada… pasas tus muchos ratos libres,
Ahí te quieren enseñar… lo que no conocen de ti,
Que sin conocerte… no intentan indagar
Lo mucho que significas para tu entorno familiar,
Ahora que nos hemos acercado hasta ti
Quieren saber lo que no nos han preguntado…
Indagar necesitan para tenerte enlazada a ellos,
Pero no sé yo… si me atreveré a desperdigar
Todos aquellos secretos que tú sabías guardar,
Creo que por ahora… mis labios estarán cerrados
Ya qué no me siento con esa seguridad palpable
Para poder relatar lo que nunca nos pidieron…
Resulta que, necesitan ayuda
Para saber llevarte mejor…
Y sin saber nada, osan preguntarte a medias
Porque hemos aparecido de improviso
Si no, ni les interesaría saber nada de tú vida anterior.

¡Qué verdadera pena me da ese grupo
La Onada se dice llamar…!
A pesar de todo he de confiar
Pues tú mamá… ahora estás ahí con ellos,
Mira por dónde que una vez la Chelo
Estuvo viviendo en esa calle Sevilla,
Y que vueltas da la vida… que tú mamá has de acabar
Casi viviendo al final de la calle Sevilla,
No puedo comprender el por qué
De esta gran desfachatez,
Me duele el entendimiento y me pesa el sentir…
Por no haber sabido con anterioridad
Esa situación a la que te han llevado
Algunas manos que amigas parecieron
Y sin saberlo todavía te abocaron a donde ahora estás.

Ya no reconoces tu lado interno ni tu exterior…
Que ni tan sólo sabes quién está a tú vera más próxima,
Cuatro meses llevas en la incertidumbre del no saber…
Se han convertido en cuatro años sin poder verte,
No te acuerdas de nada cercano y sí de lo más lejano
Es así como tus vivencias se van reflejando cada día,
Pero no es de ahora todo este descalabro insensato…
Ya viene de muy lejos… que con el cansancio austero
Te dolías del mal trago de la injusticia de la vida,
Cansada estabas y no supimos apreciarlo con tiempo
Por no conocer los extremos indiscutibles
Que la existencia tiene al final de nuestros días.

En pocos días papá y tú cumpliríais 56 años de casados…
Ahora ya sólo te acuerdas de su presencia anterior,
Que no recuerdas que un día nos lo arrebataron
Manos insulsas vestidas de blanco y bisturís…
En aquella Barcelona del 1975, un 16 de julio
Que la Fiesta del Carmen era y aún sigue siendo,
Fue una fatalidad mortal y la imprudencia del no saber reaccionar
De aquellos médicos insensatos que nos lo quitaron.

¡Coge mi mano y apriétala con fuerza
Ese será el recuerdo que tendrás de mí,
Tú apriétala que así te acordarás de ella…!

Entre lágrimas conjuntas esas frases pude oír,
Son el sabor amargo de la distancia
Que acerca sus fauces al extremo contrario,
Y osa pisar entre sollozos las tensiones del pasillo
Que la antesala nos puso de por medio.

Este mes volveré otra vez para verte de nuevo…
Trataré de seguir tu leve curso entre nosotras,
Y dentro de ti quisiera infundirte esa paz que perdiste
Un febrero de un año que en seis terminaba.

El pasado 27, cumplí mis treinta años de nueva existencia,
Para tener que vivir todas las crueldades
Que la vida te pone en su bandeja particular,
Y un trece de diciembre terminado también en seis
Ya cumplimos tú y yo, mamá… los veinticuatro
Que la vida nos volvió a regalar… más días de esos
Para vivir con agobios y desidias encontradas.

Pero, ¡qué cruel llega a portarse la vida…!
Que no nos deja ni seguir un leve camino,
Para así descansar una miqueta tan solo.

Nuestras vidas juntas… hemos pasado de todo…
Pero nunca nos había tocado palpar esta angustia
Que ahora está dentro de mi sentir… y del tuyo mamá también.

Pues tus sentimientos ya no pueden averiguar sentires cercanos,
Porqué tienes el alma en ese tramo del descanso…
Que despacio se desplaza
Entre las entrañas que del olvido se muestran excusadas…
Y las certezas odiosas ya no existen en tú particular vocabulario diario.

Nunca pensé que llegarían momentos cómo estos
Vividos ese martes 8 y jueves 11 dese mes de febrero pasado,
No tenía intención ni siquiera de poder ojear
Ese eterno mar de lágrimas que se nos juntaron a las dos…
Ni jamás en mi interior nunca llegué a observar
Esos instantes mudos que ahora estás viviendo en ese relajo absoluto.

Si Chelo estaría aquí con nosotras, nunca hubiese permitido todo esto
Jamás habrías llegado a formar parte
Sin un más… de esa inútil vida del ancestro impersonal,
¡Que la vida te haya llevado a meterte dentro de la nada mamá…!
Hace tiempo que ya no te divisaba en mis ensoñaciones
Por qué podría ser me llegaba a preguntar…
Y mira por dónde, que ahí te encuentras sumida
Entre los albores del olvido siniestro.

¡Qué desilusión… llegar hasta dónde tú has podido llegar!

Ahora ya no me podéis quitar nada de nada
Porque ya tengo lo que quería tener,
Su voz y su mirar… con esto tan sólo
Sé cómo lo estás pasando, esos ojillos que la tristeza llevan…
Tus manos en mis manos… tú mirada en la mía
Es tú caminar lo que ahora podré velar,
Por los caminos de esta vereda nueva
Se han de llevar limpios y estirados,
Para qué puedas seguir ese sendero
Y volver a tú pueblo Santibáñez de Ecla,
Mirando las eras y los prados
Que con las vacas caminaste en inviernos y primaveras,
Entre los otoños y veranos camuflastes tus mejores años
Para saber dedicarlos a tu querida familia.

Tuvisteis cuatro hijas y tan sólo te quedan tres,
Has tenido ocho nietos de los que siete quedan,
Quizás te hubiese gustado conocer a tú único bisnieto Mateo,
Pero las circunstancias de la vida no te lo han presentado aún,
A lo mejor nunca podrás conocerlo porque ya no lo sentirás a tú lado.

Mamá, Mi Cisne Blanco…
No puedo por más… que las lágrimas no me dejan
Escribirte y contarte… todo lo que mi corazón
Pena en la lejanía por tú propia existencia,
Que el dolor me ahoga mis aquejados sentimientos
Con todo el malestar y la emoción que incesante…
Se me agolpa en este arrugado y delicado sentir mío,
Tú sabías que yo te quería y te añoraba…
Pero no podías adivinar lo que te estaban haciendo,
¡Pobre… mí mamá palentina, Mi Cisne Blanco…!

¡Coge mi mano y apriétala con fuerza
Ese será el recuerdo que tendrás de mí,
Tú apriétala que así te acordarás de ella…!

Entre lágrimas conjuntas esas frases pude oír,
Son el sabor amargo de la distancia
Que acerca sus fauces al extremo contrario,
Y osa pisar entre sollozos las tensiones del pasillo
Que la antesala nos puso de por medio.

Palencia –  marzo 2010.
©Mía Pemán

6 comentarios en “Recordando Mi Cisne Blanco en el Día de la Madre 2017

  1. Muy sentido y revelador de una impotencia estrujante ante el cambio que sufren las personas mayores cuando ya sus facultades van disminuyendo; más aún, tratándose del ser que que más amamos y respetamos. Hermosas reflexiones y recuerdos vívidos de una relación de amor incomparable… Besos Mía. y gracias por compartir tus vivencias en tus letras.

    • Muchas gracias, Yolanda… muy amables tus palabras.
      No hay de qué, siempre es un verdadero placer, tenerte cómo lectora de mis letras versadas… y a la vez, vivencias cercanas con mi mamá…
      Un beso enorme y un abrazo grandote.

  2. Hermoso poema, Mía, éste que dedicas a tu madre. Toda una historia de cariño, la que nos cuentas aquí. Y muy apropiada para este día de las madres. Aunque sea de 2010, su actualidad será permanente. Un abrazo,

    • Me alegra te haya gustado, Javier.
      Es qué ella ya no está en éste mundo, se encuentra por el otro, desde hace 5 años y varios meses. Ahora estará con mi papá, su segunda hija, su tercer nieto, sus hermanas y sus padres, y con mis abuelos paternos.
      Iba a subir un fragmento del poema que le hice para su último cumpleaños, que a medias lo tenía, y al hablar con ella, porqué estaba en un Centro de Día, hospitalizada en una ala, ya qué es un lugar que es casi hospital… se emocionó, al leerles varias estrofas. Y, lo que me dijo, lo añadí. Pero, ese poema ya está publicado varias veces… y me acordé de éste otro. Qué también guarda recuerdos de mis vivencias con ella.
      Lo único, que poner solo el párrafo que va en negrita, me parecía poca cosa. Por eso, lo he alcanzado al completo.
      Claro está, siempre estará ahí, mientras yo esté por aquí aún…
      Un abrazo grande,

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