Aparqué mi amor, a la espera de que tú te
Mostrases más receptiva a mis te quieros,
Olvidases que en el pasado a otras también
Rondé, cuando la juventud era pura agitación.
 
Ahora que el poso del tiempo hizo su trabajo con
Precisión de reloj de arena, matizó los sentimientos y
Ahogó la furia de cualquier embestida; ahora mi corazón
Ronda el tuyo cada mañana cuando amanece y no
Consigo de ti ni una sola mirada encendida, ni un sólo
Abrazo dulce y apasionado mientras te susurro al oído:
Dama entre las damas, mi corazón late fuerte por ti y me
Obliga a quererte y soñarte, esperando un te quiero también tuyo.

© J. Javier Terán.