Te amé, amor, tantas veces sin tú,
sin tú saberme… tuya.
Sin verte, sin conocerte de nada,
sin verme en tu mirada.

Te amé, amor, tantas veces en silencio,
sin que yo quisiera,
sin memoria de nada, sin esperanzas…
Tan sólo supuse que me amabas;
y en mis sueños te amé, como ama,
una diosa Vestal consagrada a la soledad,
sin que tú supieras, sin que yo quisiera…

Tantas noches te amé, amor, en mi mar,
en mi mar de soledad, saturada de sal;
y de ansias de amar, sí de amar,
de amar sin lágrimas;
pero tú, sólo eras lumbre en la distancia,
o quizás, ese pupilo azul
que sólo se ama desde el alma sin esperar nada…

Lo cierto, amor, es que tal vez, realmente te amé …
Y que tal vez, en mi, el amor ha vuelto florecer, lo sé, amor, lo sé.

© Hergue Azul.