A un lado del camino deje mi nombre

mi talento

mis recuerdos

el latir de mis días

Arrendé mi cansancio  al abandono

a la desidia

a la orfandad

y esperé.

La tarde presumía  su lozanía

coqueteaba con su canícula luz, toda  la tierra

y las amapolas agradecidas

posaban sus labios rojos sobre  doradas espigas

© Leha