Ha sido una tormenta erótica bestial
con los cuerpos dedicados al bacanal
con el entusiasmo duro y templado
que complacía el mágico pecado
y tu gritabas – más amor mío –
y yo que daba con euforia y más brío
en tu carne viva y provocante
he navegado en ti exorbitante
con los ojos del amor lánguidos
momentos con momentos aliñados
de la presencia aguda de mi coso
sin nunca dar lugar a un compromiso,
y he poseído mundos y cielos
viviendo cien amplexos sin velos,
Y tu apagada y cansada en el empeño
me has deshecho: ¡Y ha sido solo un sueño!
A noventa años y sin exagerar
podemos solo imaginar
y con un beso frio que nos pareció exorbitante
nos hemos adormecido al instante.

© Greg D.