Permitid que los versos nos amamanten.
Un segundo antes de la teta santa,
de lo nimio de azules o rosas,
antes de la mantilla y de la nana.
Allí donde la primera bocanada
donde el primer llanto,
donde el primer miedo,
donde la primera soledad.
Cuando arribemos.

I.S.M. 24 de abril de 2017

(imagen de Internet)

© Isabel Suárez Mtnez- Cruz