ojo llorando

Bruñida cabellera ha dado paso,
A un suave moño que se ajusta
En plateado arabesco,

ahí en la nuca.

Son los años, de invierno ya vestidos,
Que pintando de blanco así, el otoño,
El dorado esplendor han opacado.

Las albas esplendentes del verano
Se quedaron dormidas en las manos
Que amasaron ensueños sin engaños.

Cierta de la misión que la esperaba,
Jamás dio paso atrás en la batalla.
No había cuerpo, materia que la atara

Sólo el alma a la causa era entregada.
¿Cuántos años pasaron? quién lo sabe,
Sin un soplo de amor, sin un suspiro.

Se olvidó que deseaba ser amada
En entero holocausto sublimada
La belleza partió;  mas,  quedó presa

Un poco, sólo un poco en, su… mirada

© Yolanda Arias Forteza

Noviembre 24, 2003, 22:30 hrs.