Se toman su descanso los pastores
y tranquilas se quedan las majadas,
con ubres exprimidas,

y ordeñadas,
resecas al marchar, los chupadores.

Se desmadra el convento sin rectores,
pero quedan en prado bien cuidadas,
las churras de invisibles, por manadas
que ceban del pastar… contenedores.

El aprisco alimenta en verdes prados
al decir de un gobierno de bondades,
cuidados por pastores bien amados

que luchan entre crudas realidades
y procuran todo bien a sus ganados
mientras ellos, cediendo prioridades.

Entre otras variedades
se lo digo al revés a quien entienda,
la oveja siempre pierde la contienda.

Autor: José Salas Salas
Barcelona 20-04-17 (Es)
Foto: De Internet.