Y perdió la inocencia,
al final de la lucha
el dolor pudo más.
Ya no cree en príncipes,
ni en amigos hasta el final,
ya no cree en nada,
y apenas en nadie más.
El dolor y la tristeza
se convierten en amargura,
que desgarra su pecho
con gritos al aire..

© Raquel S. (Duendecilla)