Descubrí un corazón valiente
que empezó de nuevo a latir.
Me miro al espejo y veo en mí,
un nuevo reflejo…
…Mi silencio ya huele a olvido,
…mis susurros, no merecen ser secretos.
Mi corazón no merece metáforas,
sino ser abrazado a latidos
y mucho más que palabras…
…Ecos de madrugada
en cada pico de mi almohada…
Disueltos poemas tóxicos,
lejos se escuchan ya los graznidos de loca,
cóctel de bilis desplumando palabras…
…Ya voy siendo de nuevo,
sonrisa limpia, ¡Risueña y brava!

© Raquel S. (Duendecilla)