Habiéndoseligado un bombonazo
un patán muy sobrado de torpeza
le puso tantas ansias en la proeza
que acabó en estrepitoso gatillazo.

Humillado en tremendo… fogonazo
y el badajo sumido en la flaqueza,
las prisas de un repente sin nobleza
arrastran a evacuar hacia un ribazo.

Al esfuerzo levanta de aquel trance,
ese miembro viril de macho hispano
tan ajeno a lo habido en el percance,

que coge ese maromo, con la mano,
el enhiesto pingajo de aquel lance
gritando: ¡ Come mierda so gusano !

Foto: De Internet.

© José Salas Salas