Fíjate que al llegar aquí has dejado atrás ciertas piedras por el camino, que te obstaculizan de ciento en viento.

Has afrontado tus miedos, con sabiduría.

Y hoy fíjate que, tus pupilas se agrandan en plena oscuridad, brillando en las noches plagadas de estrellas.

Ha brotado esa sonrisa que un día dejaste desamparada en cualquier esquinita.

Hoy en día, esa sonrisa, está repleta de alegría, que refleja ilusión; y sobre todo sensación de vivir.

Fíjate en todo el bien que te hace el haber atravesado alguna de las barreras. Ya que un día te invité a ser feliz.

Me seguiste el consejo.

Por lo tanto irradias: felicidad, amor, paz, tranquilidad…

Solo te pido que si vuelves a sentirte mal…no olvides que hay claridad cuando dejas tu mente en blanco.

© María García Garaiandia