Siento mórbidas espinas,
cuando mi resaca inicia tu marea,
labios ávidos te buscan,
deseosos de tu miel.

Con la punta de la lengua cortejo
la línea desnuda de tu cuello
ojeando por encima de las olas
en su inicio de marea

Siento mi cuerpo renacer
a cada línea dibujada,
sobre mi piel, excitándome
a cada suspiro acogeré tu marea.

Me arrodillo con diligencia
persiguiendo un escalofrío rosa
descendido a arañar esas caderas
modeladas por un dios perfecto

Estirándome quisiera tocar el cielo
movimiento voluptuoso
arqueando mi talle, esperando florecer.

Mi plegaria blasfemia
se expande tumultuosamente sobre ti
pero son mis labios ávidos
a tocar el cenit del pecado…
¡…Y ahí moriré aullando!

© Manoli Martin Ruiz & Greg D.