Dile a la mar que me espere

Que no demoro mi marcha

Que con susurros de furia

Me ha sorprendido la madrugada.

Gaviotas de plumas negras

Tiñen el cielo de ámbar

Vuelos que avivan mis penas

Entre el dolor y la rabia

Dile a la mar que me espere

Que solo anhelo su calma

Que aquí espero que el viento

Me devuelva la esperanza

Jirones de pena negra

Mecen muy lentos mi alma

Entre la luna y el sol

La noche y la luz blanca

Por el camino de atrás

Lento el paso, piel cansada

Se adivina una figura

Con pasión en la mirada

Dile a la mar que me espere

Dile que ya iré mañana

Que con el viento de tarde

Llegó la vida soñada.

María G. Vicent ©