Recuerdos de mi niñez y adolescencia se agolpan en mi cabeza y una pena inmensa al vaciar la casa de mis padres, un hogar lleno de vida, de hermanos, abuelos y niños correteando por ella.

De alegrías lloros y tristezas. De secretos de los primeros amores, de juegos compartidos con amigas.

De ese aroma a café por las mañanas, y ese olor a comida cuando llegabas del colegio y abrías la puerta. De peleas por ver quien ponía la mesa, y mi madre poniendo orden. De cumpleaños y Navidades y noches jugando a las cartas y tantas historias vividas.

Ahora todas esas añoranzas solo quedaran en mis recuerdos, la casa ya está vacía, no hay vida solo silencio.

Dentro de unos días acogerá otras vidas, otros recuerdos, otras historias

Se cierra la puerta y una parte de mi vida se queda ahí

© Marga Rullan