Esos instantes,
donde una punzada
honda y placentera
grita desde las entrañas
y fluye la sangre,
convirtiéndose
en ríos enloquecidos,
desembocando y bajando
por nuestros cansados
y estremecidos cuerpos,
son instantes de pasión
segundos de muerte
que nos regala la vida,
movimientos suaves
de frenética dulzura,
instantes de amar
son joyas en manos
del que las sabe cuidar,
instantes que son siglos
de angustiosos susurros,
de rictus deliciosos,
y sonrisas con suave llanto,
¡es nuestro amar!
aperlado, de sal, tu rostro,
¡me vuelve a besar!
y yo correspondo,
¡soy aroma de tu flor
y lluvia de tu nube¡

© Silvia García Sandoval