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Mi bandeja de entrada esta… vacía
El correo se acumula; no reviste,
Importancia alguna que me incite
A mirarlo a deshoras, como hacía.
¡Dónde duermes ahora, dónde existe
Tu perfecto decir, la investidura
Que al lenguaje le da, tu galanura!
Simple sería escribirte, una… simpleza,
Mas, debo encadenar fuerte mis manos
Mis dedos convertirlos en cantera
Cuando quieren fluir como artesanos
De la idea, martirio sobrehumano,
Que me impele, al pulsar Enviar…“te amo”.
Porqué habré de nublar tus diligencias,
Si te hayas disfrutando allende mares,
De descanso, arrullos y promesas,
Cobijado por cielos más azules,
Deambulando en parajes de grandeza.
¡Dónde estás que mi mano no se atreve!
Me auto inflijo condena, me… desgarro
¡Dónde el cuerpo que buscan mis placeres!
Extraño el laberinto de tu mente,
Añoro tu pensar y decir… diferentes.
Tres días hace, apenas, que te fuiste
Mas, no habré de nublar tus alegrías,
No quiero que en mi pienses, noche y día.
Sólo quiero que fueras, vida mía.
Quien pulsara Enviar “¿Cómo va el día?”
Cuentan siglos de pena y son tres días.
Sin poderlo evitar, me he puesto… triste.

Yolanda Arias Forteza

Abril 29, 2013, 10:00 hrs.