No me dejes el poema en la mesilla,
dámelo a comer entre tus manos,
deja que te lama los dedos con la excusa
de saborear la metáfora perfecta.
Humedece las letras que me tocan
y derrámalas lentas, sin recato,
sobre el hambre de versos y de boca.

I.S.M. 21 de marzo de 2017

© Isabel Suárez Mtnez- Cruz