Y cuando no tendrás que esta estrella
sobre el cuerpo desnudo fragante y generoso
querré saciar el tántrico perfume
probando y volviendo a probar  más y más
en esta artesa ansiosa y bullente
los flancos tuyos intrigantes y tu sabor
que juega a hacer la empolladura con mi sudor.

Y cuando tu estrella brillará
yo desnudo enlazado a ti como holograma
seré la nota justa y el pentagrama
inciso en si, blando entre los dos surcos
elevaré mi canto iluminado
largo las notas alternas del pecado
me empujaré vagando en los suspiros
que la sangre me devoran vampiros
en el salto entre las venas y la razón
para dar al sol la ávida obsesión.

Y cuando tu estrella despuntará
en el cielo desnudo cansado y apagado
serás la primera nota del permiso
que a la culminación de los humores y de los encuentros
se recortará con todo su esplendor
en el vacío de tu flor insolente
y será un canto lascivo indecente.

© Greg D.