De la mano caminaba padre e hija

con el frió de la escarcha

sus manos su piel de desgarraba.

Su padre cogió su mano

y la guardo en el bolsillo

apretando su mano fría que guantes no tenia

esas heridas que queman

y las cremas no las quitan.

¡yo no tengo hermanos!,

pero puedo vestirme de niño

y ser tu ayudante…

los brazos abrazaron suavemente

el pequeño cuerpo, poso un beso

en sus ojos que por el, debía ser eterno

Ya pasara el el invierno

y florecerán las espuelas

en los lugares sombríos…

¡Y te vestirás de rosa!,

Las campanas tocaran a jubilo

y el espejo te hablara

de una que fue guapa

hermosa joven será

la que me dará la mano para apoyar.

¡Que alegría  me das!

seré tu ayudante de verdad .

© Matilde  Folgoso Bravo