Entre tus manos, creador, tu última creación, un pedacito de tierra de color verde, como la esperanza que pusiste en el. Creador que hiciste que nuestro planeta fuera acondicionándose a los que seriamos habitantes de tu obra, das con sol para vivir de nuestro esfuerzo, luz que haría crecer a los niños sanos, plantas llenas de brotes que al final de su etapa darían frutos jugosos, una oscuridad con sombras de estrellas , una luna bailando entre aguas que invitan a baños de purificación, noches de sueños con amores aun desconocidos como si de otros mundos se tratase, caminos conduciéndose siempre a la misma pradera llena de mariposas revoleteando entre mil flores con su aroma y polen donde las depositaran en otras tierras para hacerlas fértiles. Difícil tu elección, a quien o quienes la trataran como si fuera su propia madre, la adoraran, la respetaran, la cuidaran como si de su última tarea que tuvieran que hacer. Día tras día, noche tras noche, observas, vigilas a tus creados, para al final tener la mejor decisión, para quien seria ese pedacito de luz, agua, luz y a su vez oscuridad, seria para los humanos más humildes que observaste, los más pobres en materia prima, menos orgullo y mas humildad, los que siempre se llamaban hermanos, porque desde el principio de la vida terrenal así decían haber escuchado, una voz se lo decía en una noche con mil estrellas con humildad y respeto, seréis ricos en ilusión , esperanza siempre de ser mejores hermanos y mejores hijos, allí depositaste tu pedacito de tierra llena de amor, con aguas tan claras que se podían ver hasta el infinito de tu creación, valles llenos de vida entre hombres y animales, agua que recorrería el corazón de los enamorados de la vida, enamorados de tu tierra porque tú se la ofreciste y ellos la cuidaran hasta el final de sus días, el día que los recibas te preguntaran ¿Creador te defraudamos? Cuidamos de ella como si fuera nuestra madre porque , es nuestra madre tierra.

©Manoli Martin Ruiz