“Te fuiste y dejaste
un sutil aroma a hierba quemada,
a campo baldío,
a nubes sin agua.

Se quedó a mi lado,
tu cama y tu almohada,
tus suspiros tenues,
tu mano en mi espalda.

Te fuiste y dejaste,
historias pasadas,
promesas mezquinas,
mentiras cansadas.

Se quedó a mi lado,
tu mirada clara,
tu pasión ardiente
tu piel en mi mapa.

Te fuiste y dejaste un amor fantasma”

María G. Vicent  ©