Y mi mano corre ya agitada
al placer tuyo a buscar el punto
ya estás mojada y prepotentemente,
yo siento el mío, naturalmente llegado.

Candor de mis ansias desatadas
detén mi prisa,
que jueguen las risas
entre tu camisa,
y las noches y mañanas
se deslicen con donaire por mis dedos
regocíjate dentro,
en el paso de mi intimidad
humedeces mi ser y cuerpo,

Extiendes tus piernas y mi espada
empieza a penetrar tu rosa,
lo acoges dentro todo y le haces camino,
empiezas a menearte sin pose.

Soy el rocío que emana
y fluye dentro de tu sexo
como vendaval en pieles cálidas,
somos ansias locas de amar
deseos revueltos,
vamos otras vez al mundo aquel
donde somos uno,
donde atados somos libres,
y las tierras lejanas se funden
se tocan, se sienten,
somos colores de clavel
y aromas de azucenas
que lloran de placer
en el amado prado,

Hacer el amor contigo es un gran deleite
y tú respondes con lamentos esplendidos,
y nuestro movimiento es sí perfecto,
que están casi acabados los juegos.

Cíñeme en tu piel
y entre suaves movimientos
se escuchen los gemidos,
alcanzando placeres
arrebatados, de almas perdidas
ecos de mujer y hombre extasiados,
que los hilos del amor mueven a su antojo

Y al fin dando paz a nuestros espasmos
venimos junto con dos largos orgasmos.

Entregados a estas lides
saboreando de tus labios los licores,
quedo exhausta entre tus brazos
muriendo un poco cada noche
mirándote a los ojos sin conocerte,
entrando en tu vida sin tocarte…

© Silvia García Sandoval & Greg D.