Agua cristalina y pura transportas por tu cauce nada más nacer, río de la vida, río Carrión que das vida a las tierras palentinas por las que pasas, capital incluida. Cantarín, feliz y dichoso atraviesas por los lugares al poco de nacer allá en nuestra Montaña Palentina, en las llamadas Fuentes Carrionas en lo alto de la Montaña.

Y les vas dejando a tu paso, tu impronta, tu riqueza y tu canción; y hasta su idiosincrasia les cambias. Riegas sus campos y les sacias su sed; y hasta tu nombre les das a algunos de los pueblos cuyas tierras franqueas.

Y ellos te lo agradecen creando también vida a su manera; que es plantando multitud de árboles junto a tu cauce, que bien pronto crecen altos y elegantes en dirección al cielo. Y que en los meses de verano te proporcionan una inesperada sombra a tu paso.

Así como instalando zonas de recreo a tu vera, que frecuentan casi cada día; y en un número mayor cuando son las fiestas patronales y a tu vera se organizan campeonatos de pesca en tus aguas ricas en truchas, meriendas comunitarias, juegos de habilidad, bailes y verbenas al caer la tarde.

Y tú, al pasar, te detienes por unos minutos, como queriendo participar de la fiesta y alegrarte con ellos; pero sabes que tienes que continuar tu camino, porque las gentes de las poblaciones de aguas abajo necesitan también de tu agua para regar sus campos y mitigar su sed.

Pero antes de partir, tratas de guiñar un ojo de complicidad a una pareja de enamorados que, cogidos de la mano, hablan de sus cosas tiernamente al pie mismo del agua; aunque sabes que ellos no te puedan corresponder porque, abstraídos en sus quehaceres amatorios, no se han percatado del detalle. Y tampoco tu continuo canto parece llamarles la atención.

Sigues tu camino atravesando la provincia de Norte a Sur, arrastrando cada vez más impurezas en tus aguas, que se vuelven turbias y hasta malolientes; perdiendo tu alegría del principio cuando llegas a tu final.

Y sólo cuando atraviesas la capital, la Torre de San Miguel –tu novia eterna y fiel- sale a tu encuentro y te saluda reflejándose en tus aguas, río Carrión que caminas ya cansado y sin sonido musical que te acompañe.

Pero lo haces contento porque a tu paso has dado vida y riqueza a muchas tierras, y calmado la sed de las gentes de muchos pueblos, río Carrión que recorres la provincia de Norte a Sur.

© J. Javier Terán