¿Puedes llamarlos
momentos indecentes?
¡No, no puedes!.
Son la sal de la vida
y su ingrediente principal…
el amor

Besos de fuego… largas llamas
que encienden el cuerpo.
Pura pasión sin razón.
La mente disuelta de la linfa
que mana veloz de vasos
y llena de alegría los envases.

El corazón marcha
a golpe de tambor latente…
fantasías, ganas inexpresadas
en espera que alcance
el satisfecho… largo
placer.

© Greg D.