Tierra eres aunque seca y abandonada por
manos humanas mal querida y maltratada
te escapas como el agua entre mis manos,
ligera transparente y cristalina, sin apenas
vivir la como mereces, con amor.
Me miro en el estanque y soy yo, aunque no
me reconozco, tomo el agua clara, con mis manos
y vuelvo a mirar y entonces veo unos ojos claros,
que lloran y preguntan que han hecho contigo
madre tierra… ¿Qué han hecho?
Ojos tristes que intento reconocer, aunque
no lo consigo sé que en el fondo son muy
queridos aunque poco valorados faltos de
amor y comprensión mirando hacia otro lado.
El agua se me escapa otra vez sin poderlo evitar
de entre mis dedos y me quedo seca ya no soy
fértil mis venas ya no respiran por la contaminación
ya no llueve, me muero sin remisión.
Soy yo, pero no me reconozco no hay fieras tan sólo
humanos soy distinta, ya no me reconoco, mis montes
ya no están verdes han sido arrasados ya no vuelan
las águilas, Las alondras ya no cantan, no hay nidos
en los campanarios las miradas, se desvían en otra,
dirección.
Siempre he sido alegre y feliz con mucho amor
con luz llena de agua cristalina, y aire fresco, sin
humos con ríos que fluyen para lavar bien las heridas
de la Vida.

Te escapas de entre los dedos como ese agua
limpia del río que baja alegre buscando su camino,
siempre en la misma dirección la del mar y su color.
Ahora que analizo y recompongo mí vida reconozco
que necesito de ti agua cristalina, para limpiar mi
alma y sanar mi corazón pero no lo consigo, te me
escapas de las manos como la vida sin remisión.
Mientras tanto muero lentamente me revelo y maldigo
grito, lloro, trueno, tiemblo y me vuelvo fuerza bruta y
soy huracán, aunque nadie me escucha, todos miran a
otro lado, viajando lejos a otros planetas sin estrellas,
buscando su total destrucción.

Carmiña Carmela