Hoy el río baja turbio, malhumorado,
harto de huir siempre hacía el mismo destino,
arrastra resignado los deshechos.
Flota un pañuelo de esos que sirven para todo.
una botella mensajera, sin mensaje,
medio marco de un cuadro, de madera
y hasta un barquito de papel, sin vela,
escorado hacía su proa, irremediable.
Dos renacuajos cierran el cortejo,
se deslizan sobre lo que parece ser la hoja
de un otoño destintado, un poema,
o el final de una esquela, a saber!!

Historias susceptibles de perecer dos veces.

I.S.M. 22 de febrero de 2017

© Isabel Suárez Mtnez- Cruz