Cuando cierro los ojos,
cuando te siento cerca,
siento como tu aliento
va inunda todos mis sentidos…
y se me eriza la piel,
y se detiene el tiempo,
se me estremece el alma,
me desgrano a pétalos
como rosa entregada al viento…
Cuando cierro los ojos,
cuando te siento cerca,
siento latir tu cuerpo
como un torbellino de versos
susurrándole a mi oído…
Cuando sueño contigo,
te siento tan cerca,
que siento tus labios
posarse en los míos,
con la delicadeza de una mariposa…
Cuando cierro los ojos,
cuando te siento cerca,
siento tus cálidas manos
tentando mis abismos,
coquetear con mis demonios…
Cuando cierro los ojos,
cuando sueño contigo,
siento miedo por si despierto,
a mis instintos más primitivos,
porque te deseo vivo, infinito…
Infinito como cuando
sin querer me rozabas
con las puntas de los dedos;
pero cuando
abro los ojos y veo
que todo es un sueño,
siento miedo
a en mi desenfreno
ceder a la diáfana codicia
de mis ganas…
ceder al almizcle de tu cuerpo
como hembra en celo…
ceder al sabor de tu cáliz
en mi silencio…
y si, lo confieso, siento miedo
de ceder a mis instintos más salvajes,
y a la pasión,
de mis prosaicos caprichos,
y a no poder
detenerme a tiempo
con inocencia de cordero…
Perdonadme os ruego
este frenesí de versos;
pero así lo siento,
en la vulnerabilidad de mi silencio
cuando cierro los ojos y te sueño;
aunque no sea cierto,
porqué sé estás lejos, tan lejos,
que apenas puedo rozarte
con mi silencio…
Y estas frio, yerto, distante
como un ayer en mis mañanas,
como un icebergs en el Atlántico
conmigo,
i conmigo…! que tanto te amo…
y siento miedo, mucho miedo,
pavor de abrir los ojos
y de romper este sueño
donde te tengo,
donde te siento mío…

©Hergue Azul.