No más asesinatos.

Afloran negros recuerdos
de fratricida… postguerra,
que nacen del manantial
de mi conciencia somera,
tristes recuerdos afloran
en versos de pena negra
tristes recuerdos ahogan
las vidas en nuestra tierra,
cuando luchas fratricidas
por la envidia… puñetera
era comida de hermanos
por nuestra bendita sierra
y hasta una mala mirada
nos dejaba en la cuneta,
porque el odio del vecino
pronunciaba la sentencia
y cual judas traicioneros,
mandaban la noche negra
sobre una pobre familia
para robarle su hacienda.
Hasta por simples rencillas
pretendiendo una mozuela,
los celos de un vencedor
mataban con su gangrena.
En estos pagos campaba
tanta envidia traicionera,
que no matamos a Cristo
por ausente de la escena,
para darnos indulgencia
entre rosario… y novena,
los rencores aplacaron
nacidos en las trincheras,
pero siguieron… los odios
para la desgracia, nuestra.
————–

Persiguiendo los vencidos
fue violenta la borrasca,
que acosaba a los huidos
cómo los perros con sarna.
Con no más de cinco años
en mi memoria temprana
la indecencia persiguiendo
uno que hacia alpargatas.
Armados hasta los dientes
por las calles y terrazas
cuarenta guardias civiles
encañonado sus armas,
buscan al alpargatero
sentenciado por la trama
que en tribunal de fusiles
condenan a la alpargata.
Que triste fue esa niñez
donde fusil sentenciaba
las hazañas que un cerril
con los tiros nos remata,
sembrada de alpargateros
andaban estas españas
y de oscuros… sesinos
del disparo o la estocada
de un imperio cara al sol
de la traición consumada,
donde faltaba… comida
porque la gana sobraba,
en esa paz de los muertos
de nuestra brava Alpujarra,
donde quedaron tumbados
los sentenciados por las balas,
sembrados en las cunetas
donde ni el tiempo repara,
el malfacer…de asesinos
mastuerzos de la “cruzada”.

Autor: José Salas Salas
Barcelona 12-02-16 (Es)
Foto: De Internet.

Dedicado a sus hijos…mis amigos.
— N U N C A M Á S–

4 comentarios en “No más asesinatos.

  1. No lo conocí, pero escuché muchas historias que hicieron muchísimo daño.
    Qué las envidias, los celos y las malas artes, se unieron para dañar personas, familias y pueblos enteros se vieron involucrados en tales artes malignas y llenas de maldad.
    Sin que nadie hiciese nada, siguieron haciendo de las suyas, cómo si fuese algo normal.
    Si por Andalucia se dio, por Castilla la Vieja, también habían asesinos de conciencias viles, qué a la más mínima rencilla, hacían la denuncia y con el fusil a cuestas, los guardias enfundados en sus capas verdes botella y sus cascos negros con aletas de tiburón pegados a sus cabezas llevaban.
    Daba miedo verlos por el campo, cuando se acercaban a la obra donde mi padre trabajaba, y el solo verlos, te hacía temblar, sin haber hecho nada. Cara de sentencieros llevaban, y no te llegaban buenas vibraciones, siempre con el ceño puesto, cómo se fuesen ellos mismos malhechores. Negra estampa vendían. Y, nadie a su lado quería estar.
    Seguro que mucho tiempo después, esas malas artes, se volvieron contra quienes osaron ser despiadados con sus convecinos e hicieron desaparecer amigos y familiares.
    Su conciencia se les volvió en contra, aún no sabiendo o no queriendo saber el porqué de todo ello. Qué pudo ser el pago, por las malas acciones que cometieron ellos o sus padres.
    ¡¡Excelentes historias contadas en esos tus versos… José!!
    Una muy buena forma de explicar lo que pasó en antañas épocas de ésta Península nuestra… ¡¡¡FELICIDADES!!!
    Un brazo,

    • Gracias amiga…la guerra sacó lo peor de cada persona y no hay región española que escapase. Esta que relato, es la única que siendo un niño viví…era el alpargatero del pueblo, su delito al parecer haber vendido alpargatas a soldados de bando perdedor…? matado en una cuneta sin juicio previo. Dos de sus cuatro hijos eran más o menos de mi edad, los otros dos de unos tres cuatro años más. Un beso enorme, Mia.

      • No hay de qué José…
        La verdad, qué fue algo inhóspito, que unas simples personas se creyesen los amos del mundo en sus propios pueblos e hiciesen la vida imposible a otros convecinos, llegando a denunciarles para quitarseles de encima. ¡Algo de lo más inútil y penoso!
        Pues, fíjate… qué podres, los cuatro, sin su papá, y con una infancia terrible. Porqué, les quitaron el sustento y dejar en la miseria también a su madre.
        A todas esas personas desaparecidas de esa manera tan cruel. ¡Deberían de haberles dado una INDEMNIZACIÓN, al cabo de los años!
        Con la Guerra acabada, y sabiendo todo lo ocurrido… Regenerar esos nombres y derechos.
        Un beso,

        • Gracias Mia…que esta repulsa nos sirva al menos para que nunca despierte la bestia que llevamos dentro. Afortunadamente, a estos vicios tan nocivos, la solidaridad y la generosidad era grande entre lo vecinos y se salia de las estrecheces que generaban las desgracias…estas realidades convivían aunque parezca imposible. Besos, poeta.

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