Perdidos
en tierra de nadie,
solos, dos niños pequeños
con sus menudos cuerpos,
recamados por el miedo.
Sus gritos hacen vibrar
las cuerdas del viento,
horadan el tímpano del silencio
y se van perdiendo
como aguas de borrascas
en el azul del cielo.

© Hergue Azul