Me mimetizo con el piche del asfalto…
Estallo en mil pedazos y grito,
y lloro en silencio, con los puños cerrados;
y lamentó el haberle perdido.

Con los ojos húmedos guardo
en el hangar más profundo los gemidos;
y me levanto como polvo al viento.

Recompongo los retazos
y me auto proclamo mi único dueño,
y me entrego a mi mismo;
y me beso, y me acaricio, y me amo…
y sueño entre mis brazos.

Libero mi júbilo
con una pizca de entusiasmo…
y río, y canto, y bailo…
y lloro, me renovo, y avanzo…
sin perder la conexión con el pasado…

Anudo el llanto en lo hondo de la garganta.
Dejo rodar unas ligeras lágrimas
como polvo de quimera;
mientras recompongo los retazos,
venerado el rictus de sus labios.

© Hergue Azul